Una ley de filantropía ambiental

Feb.13.2019

La revista Patagon Journal publicó en su edición 19 la siguiente columna de Eugenio Rengifo sobre por qué es necesaria y urgente destrabar y promover la filantropía ambiental en Chile. Puedes ver el archivo digital aquí. 

Ley de filantropía ambiental

Chile cambió. En términos de conservación y parques nacionales, en los últimos meses el país se ha transformado, gracias a esfuerzos públicos y privados, en un ejemplo a nivel mundial de conservación. La Patagonia concentra el 91,3% del territorio protegido como parque nacional en Chile. Esta zona, desde Puerto Montt a Cabo de Hornos, representa un tercio del territorio nacional con 17 parques nacionales, abarcando tres regiones.

La Corporación Amigos de los Parques de la Patagonia nace como respuesta a este nuevo escenario, con el objetivo de cuidar y poner en valor los parques nacionales de la Patagonia chilena, invitando a la sociedad civil a involucrarse en su protección y colaborar con el Estado por medio de alianzas con actores claves que permitan abordar los desafíos que presenta su creación y mantención. Nos une el aprecio y convicción que los parques nacionales son la mejor alternativa para preservar nuestro patrimonio natural, garantizando su acceso como bien público y contribuyendo significativamente al progreso económico de las comunidades aledañas a través del turismo como consecuencia de la conservación.

Uno de los atributos en los que Chile es más generoso es en la diversidad y belleza de su naturaleza. Atributo que los extranjeros saben apreciar si consideramos que anualmente ingresan al país más de 5,5 millones de turistas extranjeros, más de la mitad atraídos por el escenario natural, el que internamente no ha sido valorado. En Brasil, un estudio realizado este año demostró que las áreas protegidas son un mecanismo eficaz para desarrollar las economías locales y la industria del turismo, ya que cada dólar invertido en la administración genera siete para la economía. Pero en Chile tenemos un servicio a cargo de los parques con un presupuesto deficiente, que invierte menos de dos dólares por hectárea en el cuidado de las áreas silvestres protegidas, menos que países como Costa Rica, Venezuela, Colombia, Ecuador y El Salvador. Un sistema deficiente y carente de incentivos, pues sus partidas presupuestarias disminuyen a medida que se incrementan sus ingresos de operación a través del cobro de acceso, que significa aproximadamente un 50% de su presupuesto.

Por otro lado, tenemos un sistema tributario que castiga las donaciones con fines medioambientales al estar afectas al Impuesto a las Herencias, Asignaciones y Donaciones con cargo al donatario, de carácter progresivo del 1% al 25% del monto donado. Si el donante es una empresa, menor el incentivo al ser tratado como un gasto rechazado afecto al Impuesto a la Renta de 40%, como si fuera un retiro de utilidades. Así, tampoco se ha logrado construir un tejido socioambiental sólido que pueda promover el cuidado, promoción y fortalecimiento de los parques nacionales, además de cambios culturales y sociales contundentes en la materia.

Estamos convencidos que una ciudadanía sensibilizada en torno a los atributos de sus parques nacionales, y un Estado que garantiza su manejo adecuado y la asociatividad público-privada, es el mejor camino para cuidar y desarrollarnos desde nuestras áreas protegidas. Amigos de los Parques será un puente entre miradas para movilizar a los actores y recursos necesarios para preservar este maravilloso legado. Sin embargo, sin herramientas e incentivos que promuevan la acción desde la sociedad civil es prácticamente imposible asegurar su conservación y trascendencia. Según un estudio del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica, las organizaciones de la sociedad civil (OSC) generan 310.000 empleos, lo que es equivalente a un 3,7% de la fuerza laboral del país, pero entre las organizaciones con menos presencia están las medioambientales, que representan un 0,9% de la sociedad civil con 2.110 instituciones dedicadas a la materia, probablemente dada la nula presencia de incentivos para realizar donaciones en este ámbito.   Para que las ONG se fortalezcan y movilicen a favor de nuestro medio ambiente urge una ley de filantropía ambiental.

Si no logramos avanzar en ese camino seguiremos en la tremenda paradoja de tener uno de los territorios protegidos más celebrados sin la posibilidad de activar programas y grupos de personas organizadas para su cuidado. Hoy es posible generar las más finas publicaciones sobre nuestros parques, su flora y su fauna, pero no podemos financiar los programas que garantizan su conservación y trascendencia.

Eugenio Rengifo

Director Ejecutivo de Amigos de los Parques

[Fotografía: Parque Nacional Cerro Castillo por Catalina Billeke]