Un gran regalo para cerrar 2018

Ene.03.2019

Compartimos aquí columna publicada en La Tercera por Juan Carlos Castilla, Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas (2010) y Consejero de Amigos de los Parques. Para ver publicación original, pincha aquí

Juan Carlos Castilla

El año 2018 cierra con un gran regalo para la ciencia chilena. No solo tenemos un Ministerio de (extenso nombre) Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, sino que a dos jóvenes y entusiastas científicos en control del timón. Maniobrar no será fácil, habrá que fijar un derrotero, mirar algunas cartas de orientación y mantener el timón firme. En todo ello la comunidad científica nacional debe cooperar al máximo.

Los fondos para la investigación siempre son un tema importante y lo seguirán siendo; sin embargo es también tiempo de organizar o reorganizar la institucionalidad e incentivar la conectividad entre la ciencia y los ciudadanos. Llamo la atención solo sobre dos temas: Primero, la ciencia chilena ha avanzado significativamente en las pasadas cinco décadas; tiene muchísimo que mostrar y de excelente calidad. Aspiramos a que ello se incremente, pero una necesidad urgente es hacer parte del desarrollo nacional y científico a los ciudadanos, necesitamos promover la “ciencia ciudadana”, muy especialmente en los colegios.

Segundo, ahora que tendremos en Chile (2020) la próxima reunión de la COP sobre el cambio climático, se abre una ventana de oportunidades que debemos usar en forma sabia y el Ministerio de Ciencias podría jugar un rol  importante  en ello. Por ejemplo, Chile se ha convertido en el sexto país del mundo más proactivo en decretar Áreas Oceánicas Protegidas (AOP). Sin embargo, por ahora, no existen planes sólidos para ir más allá que la simple declaración en el papel de las AOP, y existe una deuda nacional respecto de las costeras propiamente tales. Las áreas marinas protegidas y los parques nacionales terrestres, entre otras cosas, son sólidas garantías de resguardo de ecosistemas a largo plazo, claves para enfrentar los cambios climáticos y mantener procesos naturales de la diversidad de vida en el planeta.

Es probable que en Chile se necesite una interacción  interministerial mayor para focalizar el tema, allí el nuevo Ministerio podría ser un catalizador de acciones necesarias a tomar: no nos podemos quedar solo con “parques de papel”. Pero, nuevamente, la conservación no es tal si los ciudadanos y las comunidades no están íntimamente involucrados, poniendo en valor lo conservado e impulsando su cuidado.

Para la comunidad científica y educativa, las áreas protegidas marinas y terrestres son lugar de inspiración y observación de la naturaleza y las interacciones de las especies que allí se relacionan, espacios que esta nueva cartera puede promocionar para el impulso del conocimiento, del desarrollo de la ciencia, la innovación, el diseño y la tecnología. Un regalo que conlleva oportunidades y responsabilidades, no solo para el nuevo Ministerio sino para todos nosotros.

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