Parques Nacionales y estrategia de desarrollo

Dic.14.2018

Compartimos columna publicada en el diario La Tercera por Guillermo Larraín, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y director del Centro Lexen.

En abril de 2019, Chile se transformará en líder mundial de la conservación de la biodiversidad. Con la donación al Estado de los parques Pumalín y Patagonia por parte de Tompkins Conservation Fund, Chile contará con una enorme extensión territorial de parques nacionales. Desde Alerce Andino al sur habrá un área equivalente a Bélgica y Holanda juntas, 2.800 km. lineales de bosques, canales y cordilleras.
En un mundo con la incertidumbre del cambio climático, desforestación y escasez de aire limpio y agua dulce, esta zona protegida representa un área única en el planeta. En los años próximos, la presión para explotar sus recursos crecerá y no hay soluciones fáciles.

Alternativa uno: dejar que los eventos se sucedan inorgánicamente; dos: desarrollar una estrategia que combine el cuidado del medio ambiente con el desarrollo económico.

Hoy estamos más cerca de la primera alternativa. Si no hacemos nada, esto terminará en sobreexplotación. Sería un error histórico.

En parte, la solución es mejor gestión. Los parques nacionales, salvo excepciones, no pueden recibir muchos más turistas. En 2017 vinieron 1.500.000 extranjeros y otros tantos chilenos. Estos números pueden crecer, pero los parques no pueden recibir muchos más visitantes, sin poner en peligro las áreas que pretenden proteger.

El desafío mayor es establecer una estrategia que compatibilice el cuidado de las áreas protegidas con el desarrollo económico.

Habitualmente, Chile piensa sus recursos naturales desde la perspectiva de la minería, un recurso no renovable. Cuando se explota una mina, el mineral se acaba, y es irreversible. Por eso el dueño tiene interés en una explotación racional.

Los parques son recursos renovables. En esto, nuestra experiencia no es buena: agotamiento de especies marinas o sobreexplotación forestal. Tenemos la oportunidad de cambiar la forma de desarrollar recursos renovables, en particular los de estas zonas.

Primero, es crucial involucrar a las comunidades, principales interesadas en la explotación sustentable de los recursos; éstas deben ser protagonistas de su desarrollo.

Segundo, el desarrollo de los parques -estatales y privados, como Huilo Huilo- representa la oportunidad de generar una “marca” que beneficie a todos. Aprovechar el enorme potencial de visitas para desarrollar sus actividades. Y quisiéramos que el turista visite también las momias de Chinchorro, el valle de Elqui, Valparaíso o Colchagua. Una marca “Chile” más prestigiada posibilitará acceder a nuevos segmentos de mercado, donde los precios son mejores (vino, salmón, turismo, etc).

La Patagonia es una zona única a nivel planetario. Un desarrollo racional y sustentable de esta maravilla natural representa una oportunidad que Chile no puede desperdiciar.