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Parques nacionales: guardianes de la biodiversidad

May.20.2020

La pérdida de biodiversidad es una pérdida para la humanidad dice la ONU, ¿qué significa esto?  En el siguiente artículo revisamos qué se entiende por diversidad biológica, por qué es importante, la agenda internacional para su protección y cómo los parques nacionales aportan a su cuidado.

[Crédito de la foto principal: Eduardo Minte]

Según la ONU, se entiende por biodiversidad “la amplia variedad de plantas, animales y microorganismos existentes, pero también incluye las diferencias genéticas dentro de cada especie -por ejemplo, entre las variedades de cultivos y las razas de ganado-, así como la variedad de ecosistemas (lagos, bosques, desiertos, campos agrarios,…) que albergan múltiples interacciones entre sus miembros (humanos, plantas, animales) y su entorno (agua, aire, suelo…)”.

[Crédito de la foto: Gregor Stipicic]

La pérdida de esta diversidad amenaza la vida en el planeta porque la biodiversidad sostiene el funcionamiento de los ecosistemas y proporciona los servicios de los ecosistemas esenciales para el bienestar humano. Ella asegura la seguridad alimentaria, la salud humana, el suministro de aire y agua potable, ella contribuye a los medios locales de subsistencia, y al desarrollo económico, y es esencial para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluyendo la reducción de la pobreza. Además, es un componente central de muchos sistemas de creencias de visiones del mundo y de identidades.

Existen pruebas de que perder nuestra biodiversidad podría aumentar los casos de zoonosis – enfermedades transmitidas de los animales a los humanos- mientras que, por el contrario, si conseguimos mantenerla estable, esta podría ser una gran herramienta en la lucha contra pandemias como aquellas causadas por los coronavirus y que actualmente nos afecta.

Según el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), “la diversidad biológica, o biodiversidad, es el término por el que se hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y los patrones naturales que conforma. La diversidad biológica que observamos hoy es el fruto de miles de millones de años de evolución, moldeada por procesos naturales y, cada vez más, por la influencia del ser humano. Esta diversidad forma la red vital de la cual somos parte integrante y de la cual tanto dependemos. Con frecuencia, se entiende por diversidad la amplia variedad de plantas, animales y microorganismos existentes. Hasta la fecha, se han identificado unos 1,75 millones de especies, en su mayor parte criaturas pequeñas, por ejemplo, insectos. Los científicos reconocen que en realidad hay cerca de 13 millones de especies, si bien las estimaciones varían entre 3 y 100 millones”.

“La diversidad biológica incluye también las diferencias genéticas dentro de cada especie, por ejemplo, entre las variedades de cultivos y las razas de ganado. Los cromosomas, los genes y el ADN, es decir, los componentes vitales, determinan la singularidad de cada individuo y de cada especie. Otro aspecto adicional de la diversidad biológica es la variedad de ecosistemas, por ejemplo, los que se dan en los desiertos, los bosques, los humedales, las montañas, los lagos, los ríos y paisajes agrícolas. En cada ecosistema, los seres vivos, entre ellos, los seres humanos, forman una comunidad, interactúan entre sí, así como con el aire, el agua y el suelo que les rodea. Es esta combinación de formas de vida y sus interacciones mutuas y con el resto del entorno que ha hecho de la Tierra un lugar habitable y único para los seres humanos. La diversidad biológica ofrece un gran número de bienes y servicios que sustentan nuestra vida”, continúa el texto “Sosteniendo la Vida en la Tierra”, guía escrita por la Secretaría del Convenio sobre Diversidad Biológica (2000).

Normativa internacional

El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) es un tratado internacional jurídicamente vinculante con tres objetivos principales: la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos.

El CDB cubre la diversidad biológica a todos los niveles: ecosistemas, especies y recursos genéticos. También cubre la biotecnología a través del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología. De hecho, cubre todos los posibles dominios que están directa o indirectamente relacionados con la diversidad biológica y su papel en el desarrollo, desde la ciencia, la política y la educación hasta la agricultura, los negocios, la cultura y mucho más. El órgano rector del CDB es la Conferencia de las Partes (COP). Esta autoridad suprema de todos los Gobiernos (o Partes) que han ratificado el tratado se reúne cada dos años para examinar el progreso, fijar prioridades y adoptar planes de trabajo.

A pesar de su importancia fundamental, la diversidad biológica se sigue perdiendo. Es por ello que las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, en 2010 en Nagoya, Japón, aprobaron el Plan Estratégico de la Diversidad Biológica 2011-2020 con el propósito de inspirar acciones a gran escala por todos los países y las partes interesadas en apoyar la diversidad biológica durante la próxima década. Reconociendo la urgente necesidad de acción la Asamblea General de Naciones Unidas declaró 2011-2020 como el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Biodiversidad.

El Plan Estratégico se compone de una visión compartida, una misión, objetivos estratégicos y 20 metas ambiciosas pero alcanzables, conocidas como las Metas de Aichi.

La visión compartida es:

“Para 2050, la diversidad biológica se valora, conserva, restaura y utiliza en forma racional, manteniendo los servicios de los ecosistemas, sosteniendo un planeta sano y brindando beneficios esenciales para todos.”

Bajo esta premisa, el Plan Estratégico sirve como un marco flexible para el establecimiento de objetivos nacionales y regionales y promueve la aplicación coherente y eficaz de los tres objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

Pincha aquí para conocer las Metas de Aichi.

 Rol de los parques nacionales como guardianes de la biodiversidad

Las áreas silvestres protegidas, y en especial los parques nacionales como máxima categoría de conservación, son la más sólida garantía de resguardo de un ecosistema a largo plazo y a gran escala, claves para frenar la crisis de extinción de especies, mitigar el cambio climático y mantener los procesos naturales que dan forma a la diversidad de vida de nuestro planeta.

Se trata, según Protected Planet Report, de una herramienta de gestión exitosa para conservar la biodiversidad, y sin ellas, la pérdida global de biodiversidad probablemente sería aún mayor.

[Gráfico obtenido de Protected Planet Report]

En 2020, se estimó que el 19% de las áreas clave de biodiversidad (KBA, por su sigla en inglés, Key Biodiversity Area) estaban completamente cubiertas por áreas protegidas, mientras que el 39% no tenía protección a través de sistemas de áreas protegidas. En promedio, el 44% de cada terrestre, el 41% de cada agua dulce y el 46% de cada área marina clave de biodiversidad (dentro de la ZEE) están dentro de áreas protegidas. Por lo tanto, existe una necesidad importante de garantizar que las KBA logren una mejor protección de las áreas protegidas u otras medidas de conservación eficaces basadas en áreas.

Entre 2010 y 2020, la cobertura promedio de áreas protegidas de KBA aumentó en KBA marinas, terrestres y de agua dulce a más o menos el mismo ritmo. El mayor crecimiento se produjo en las KBA marinas (41% – 46%) seguidas de las KBA de agua dulce (38% – 41%) y las KBA terrestres (41% – 44%).

A partir de 2018, el 21% (5,510) de las especies amenazadas a nivel mundial en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN se encuentran dentro de las KBA en los puntos críticos de biodiversidad (Biodiversity Hotspots). De estos sitios, el 13% se encuentra actualmente dentro de áreas protegidas, mientras que otro 31% está cubierto solo en parte por áreas protegidas.

Actualmente no hay un conjunto de datos o análisis global que proporcione una medida de qué tan bien las áreas protegidas cubren «áreas de particular importancia para los servicios del ecosistema», lo que constituye una brecha clara que debe abordarse para informar completamente el progreso en el logro de la Meta 11 de Aichi.

Para profundizar, sugerimos las siguientes lecturas:

  1. Ruta de los Parques Nacionales de la Patagonia: conservación de la última naturaleza al sur del mundo (Promis, A,;Cortés, D., Espinoza, I., en Biodiversidata #8, 2019)
  2. Preparations for the Post-2020 Biodiversity Framework
  3. Perfil de Chile en términos de biodiversidad y reportes entregados a CBD
  4. Metas de Aichi
  5. Protected Planet Report
  6. State of the World’s Fungi 2018

[Crédito de la foto: Fundación Fungi]