Dejarse sorprender: el tiempo de la naturaleza

Abr.11.2019

Compartimos columna de Carolina Baez Véliz y Francisco Martinovich, creadores de @chile_oculto y colaboradores de Amigos de los Parques:

En la actualidad, la vida nos impone la autodestructiva tendencia a acelerarlo todo. El sesgo de la productividad nos asecha: realizar las cosas en el menor tiempo posible, apresurar los procesos y precipitar los encuentros parecen ser los ejes de nuestra conducta. La naturaleza, en cambio, no sigue las mismas reglas. Es por esto que explorarla es una invitación a liberarnos de ese apuro y de toda planificación que pretendamos seguir. Basta con pensar que los paisajes naturales que observamos han tardado millones de años en tomar su forma actual.

Columna: El tiempo de la Naturaleza

En nuestros viajes por Chile hemos aprendido a movernos sin premura y sin pretensiones. Bajar las pulsaciones permite experimentar el entorno no imponiendo, sino recibiendo con los brazos, los ojos y el corazón abiertos lo que la naturaleza quiera entregarnos. Así hemos sostenido algunos de los encuentros más sorprendentes: ser recibidos por dos huemules en plena entrada de la reserva Tamango (actual Parque Nacional Patagonia); esquivar a decenas de sapitos de tres rayas en una caminata improvisada al sur de Villa O’Higgins; interrumpir la marcha hacia Base Torres para observar a una hermosa carpintera o deslumbrarnos con un chuncho que se detiene a pasos de distancia.

Comprender que la naturaleza tiene su propio tiempo es nuestro deber como seres humanos. Así, cuando aprendemos a respetarlo y vivirlo, la paciencia nos retribuye con hermosos encuentros que, para un ojo y un corazón apresurados, pueden llegar a ser invisibles.