Conocer y cuidar el patrimonio natural

May.18.2020

Acerca de la valoración y los desafíos en el cuidado del patrimonio natural escribe Myriam Gómez, integrante del directorio de Amigos de los Parques en esta columna publicada en el Diario El Divisadero el día sábado 16 de mayo. Pincha aquí para ver su publicación original.

Crédito de la foto principal: Pablo Valenzuela (Parque Nacional Cerro Castillo)

La crisis ambiental y de extinción de especies por la que atravesamos, junto a la emergencia sanitaria que nos golpea este año, ha puesto en jaque a las actuales estructuras y nos obliga a avanzar más hacia la urgente valoración y cuidado del patrimonio natural, ámbito incorporado en términos de protección desde la Convención de 1972 de la UNESCO.

Dicha Convención define como patrimonio natural a los monumentos naturales, las formaciones geológicas y fisiográficas, y las zonas estrictamente delimitadas que constituyan el hábitat de especies amenazadas, además de aquellos lugares naturales que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la ciencia, de la conservación o de la belleza natural.

Parques nacionales como Queulat, Melimoyu, Isla Magdalena, Cerro Castillo, Patagonia, y Laguna San Rafael, entre otros, son lugares de belleza incomparable en la región de Aysén y constituyen hogar de especies amenazadas, vitales para la conservación de distintos ecosistemas y diversidad biológica, laboratorios naturales y aulas abiertas. Como tales, permiten estimular una comprensión de la historia en su contexto más amplio, no sólo como experiencia humana, sino que como la suma de la interconexión de todos los seres vivos y de las fuerzas que dan forma al planeta. Además, en estos lugares se mezcla patrimonio natural y cultural, ya que la biodiversidad está relacionada con la pertenencia al territorio, la identidad y la calidad de vida de las personas.

Es lo que sentimos como propio y a lo que pertenecemos; es lo que le legamos a las próximas generaciones. En definitiva, son lugares para conocer, buscar nuestra historia, valorar y cuidar, con el interés y la obligación de asegurar su sostenibilidad.

Habido entendimiento de lo anterior, nuestros parques nacionales aún requieren herramientas para su cuidado. Hoy, ya no se trata sólo de la oportunidad sino que de la urgencia de ampliar la mirada y de proteger con incentivos claros a la naturaleza. Por esa razón, un grupo de organizaciones de la sociedad civil, entre ellas, Amigos de los Parques, abogan por una Ley de Filantropía Ambiental que elimine las barreras a las donaciones con fines ambientales que tenemos hoy en Chile. Tal marco regulatorio permitiría ampliar el tejido social en favor del cuidado de la naturaleza. Avancemos en esa línea y entreguémosle las herramientas al Estado y a los ciudadanos para velar y cuidar nuestro patrimonio natural.

Myriam Gómez

Integrante Directorio Amigos de los Parques