Ahora es el momento de jugar el partido

Ene.24.2019

Martín del Río, fundador y Director General de Ladera Sur y Consejero de Amigos de Los Parques revisa  en esta columna publicada por el diario El Llanquihue la crisis socio ambiental que estamos viviendo y hace un llamado a ser más conscientes y cambiar nuestro estilo de vida para «convertirnos en personas conectadas con y para la naturaleza».

COLUMNA MARTIN DEL RÍO

Empezando 2019 invito a reflexionar acerca del mundo en que vivimos y cómo vivimos en él. Hace más de diez mil años se produjo en el planeta un calentamiento cuya magnitud sería similar al cambio climático proyectado para los próximos 100 a 150 años, pero con algunas grandes diferencias: la primera es que este último se desarrolla en una escala temporal ínfima; la segunda es que esto ocurre aceleradamente producto del impacto sin precedentes que hemos ocasionado los seres humanos.

Hace unos meses, la revista Science publicó un estudio que alerta sobre el riesgo que enfrentan los ecosistemas terrestres por al alza de temperatura y otros fenómenos que perturban la biodiversidad. El mensaje es claro: si no se disminuye de forma drástica la emisión de gases invernadero, las consecuencias serán catastróficas e inéditas. Otros factores que empeoran el escenario y que son producto de las actividades humanas tienen que ver con las especies invasoras, el uso insostenible de los suelos, los incendios forestales, el manejo de la basura y la fragmentación de ecosistemas que ha dejado sin corredores biológicos a numerosas especies, por nombrar algunos.

Las datos y acontecimientos suman y siguen y se vuelve deprimente: esto no puede ser así. Debemos trabajar colectivamente para convertirnos en personas conectadas con y para la naturaleza. Nunca en la historia se había tenido tanta información sobre la biodiversidad del planeta como hoy: ¿Cómo no vamos a ser capaces de entenderlo y llevarlo a una sociedad más consciente? ¿Cómo no pensamos en el mundo que va a tocar a nuestros hijos? Ejemplos para mejorar hay miles. Está en nuestras manos, en nuestras decisiones y acciones, modificar nuestros hábitos y elegir vivir de manera más simple.

Un gran ejemplo son los Parques Nacionales que juegan un rol importantísimo, tanto por su valor escénico como por los servicios ecosistémicos relevantes que proveen, como el agua pura, la captura de carbono y la desintoxicación. Como comunidades y a nivel nacional, impulsemos un compromiso transversal para que los ecosistemas tengan la mejor recuperación posible. Está en nuestras manos ser amigos de los parques, cuidarlos y protegerlos. Son los corazones de cada una de las regiones del país.

Para ver la columna original publicada en El Llanquihue, pincha aquí.