Cuidar nuestros Parques Nacionales

Nov.01.2018

Nunca podemos hastiarnos de naturaleza, dijo el escritor y poeta norteamericano Henry David Thoreau. Probablemente uno de los atributos en los que nuestro país es más generoso es en la diversidad y belleza de nuestra naturaleza. Atributo que los extranjeros saben apreciar si consideramos que anualmente ingresan a Chile más de seis millones de turistas extranjeros, más de la mitad de los cuales elige a nuestro país como destino atraídos por nuestro escenario natural, pero que internamente no sabemos valorar. De no ser así ya habríamos tomado acciones concretas para cambiar la falta de incentivos para el cuidado de nuestras áreas protegidas, una de las estrategias de conservación más efectivas para proteger la biodiversidad, no sólo como hábitat de variedad de especies, sino también como generador de servicios ecosistémicos para el bienestar humano.

Por un lado, tenemos un servicio a cargo con un presupuesto deficiente, que invierte menos de dos dólares por hectárea en el cuidado de las áreas silvestres protegidas, menos que en países como Costa Rica, Venezuela, Colombia, Ecuador, El Salvador. Un sistema carente de incentivos para su crecimiento, considerando que sus partidas presupuestarias disminuyen a medida que se incrementan sus ingresos de operación a través del cobro de acceso, los que significan aproximadamente un 50% de su presupuesto.

Por otro lado, tenemos un sistema tributario que castiga las donaciones con fines medioambientales, estando afectas al Impuesto a las Herencias, Asignaciones y Donaciones con cargo al donatario, de carácter progresivo hasta un 25% del monto donado. Si el donante es una empresa, menor el incentivo, siendo tratado como un gasto rechazado afecto al Impuesto a la Renta de 40% como si fuera un retiro de utilidades. Así, tampoco se ha logrado construir un tejido socioambiental sólido que pueda promover su cuidado, su promoción, fortalecimiento y cambios culturales y sociales contundentes en la materia.

Tampoco vemos el retorno que fomentar el cuidado de las áreas protegidas y subir su estándar puede tener. En Brasil, un estudio realizado este año demostró que las áreas protegidas son un mecanismo impactante para desarrollar las economías locales y la industria del turismo, ya que cada dólar invertido en la administración genera siete para la economía. Así lo demuestra también la generación de una cultura de parques nacionales en Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, Sudáfrica, países que han invertido en las áreas protegidas para generar experiencias relevantes y transformadoras en sus visitantes, cultivando de este modo el respeto por la naturaleza, su cuidado y fortalecimiento y una convivencia sana con los parques. ¿Qué estamos esperando?

Rodrigo Jordán
Presidente Directorio
Corporación Amigos de los Parques de la Patagonia

Para ver la columna original publicada en Diario El Llanquihue, click aquí.